Hildegarda de Bingen, una pobre, mujer e ignorante.

Historia de una mujer excepcional y admirable.

Catedral de Tréveris por la noche. Haz clic en la imagen para ampliarla.

Era la fiesta de Pentecostés de 1160 y en la catedral de Trèves, la más antigua de Alemania, se agolpaban ciudadanos, clérigos y nobles para escuchar un sermón. No era un sermón cualquiera pues quien se encargaba de predicar era una mujer, un hecho sorprendente para la época. Su nombre, Hildegarda de Bingen.

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