“LA CASA DE LAS CABALLERO”

“LA CASA DE LAS CABALLERO”

 Salvador Caballero y su esposa Petrita, ambos casi cincuentones, están en la sala de su casa contemplando embelesados a Margarita, su única hija de 5 años que está sentada en el suelo viendo un libro de cuentos. Margarita se levanta y va hacia sus padres, se recarga en las rodillas de Petrita y le dice:

 .

-Mamita, estoy muy aburrida.

 .

Los padres se miran y comentan:

 .

Tenemos que hacerlo.

.

.

Salvador y Petrita salen de la Agencia de Adopciones con una bebé. En el camino hacia su auto, mientras Petrita mira arrobada a su nueva bebé, como para justificar su acción, Salvador comenta:

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-Amor, después de 7 años de casados y sólo nuestra adorada Margarita de 5 años, era justo adoptar otra bebé.

 .

-Sí, corazón, sobre todo porque yo ya no puedo tener bebés y no es justo que Margarita se la pase sola, sin una hermanita con quien jugar; entonces, la adopción era nuestra única salida, para que Margarita no esté sola.

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-¿Y por fin por cuál nombre te decidiste? A mí me gusta más Ana.

 .

-Me decidí por Alicia y como soy la mamá…

 .

Salvador sólo ríe, porque siempre se hace lo que Petrita decide.

 .

Margarita a sus 5 años, ha sido más que consentida toda su vida, al fin hija única.

 .

Cuando sus padres llegan con Alicia, ella está en la sala viendo la TV.

 .

Al verlos llegar con la nueva bebé Margarita siente celos, porque va a dejar de ser la niñita consentida. Enfurruñada se sienta en el escalón de la puerta de la cocina. y se rehúsa a ir a ver a su hermanita.

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7 años después

 .

Cuando Margarita tiene 12 años y Alicia 7,   Margarita maltrata mucho a su hermanita, cuando juegan en el patio (de vez en cuando se escucha el ruido de tráileres pasando por la calle), le pega, le jala las trenzas, la empuja, la corretea desde el patio hasta la sala y la maltrata todo lo que puede; cuando sus padres no están, la encierra en el clóset y le grita desde afuera:

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-Estúpida niñita, aunque todos digan que eres más bonita que yo, son puras mentiras, te lo dicen porque te tienen lástima porque tú no eres hija de mis papás, sino hija de un chofer de tráiler.

 .

La pequeña Alicia llora mucho cuando su hermana la encierra en el clóset y le dice eso.

 .

Cuando sus padres salen a cenar, mientras Margarita ve la TV, Alicia, llorando, tiene que lavar los trastes, que sus papás dejan dicho que laven las dos antes de ver TV.

 .

Margarita siempre fastidia y hace llorar a Alicia y en una ocasión estando ellas en la calle jugando, pasan dos tráileres y Margarita le dice, gritando para que los vecinos la oigan:

 .

-Mira Alicia, uno de esos choferes es tu papá.

 .

Alicia se mete corriendo y llorando, a la casa. La pobre niña sufre mucho a causa de su hermana.

.

 

9 Años Después

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Margarita tiene 21 años y Alicia 16.

 .

Hace poco que quedaron huérfanas y la situación ha empeorado para Alicia, que funge como sirvienta-esclava de su hermana.

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Después de dos semanas de paz y tranquilidad para Alicia, Margarita llega a la casa con su flamante esposo, Carlos (30 años, atractivo y coqueto); regresan de su luna de miel, en jeans y camiseta y con mochilas y bolsas de dormir, cansados, pero felices, comentando que no hay mejor mes para viajar que octubre.

 .

Carlos toma a Margarita en sus brazos para atravesar el umbral de la sala, diciéndole:

 .

-Bueno mi vida, ahora ya no eres Margarita Caballero, sino Margarita Del Valle.

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-Oh, no, no, no, cariño, ahora soy Margarita Caballero de Del Valle – dice Margarita besándolo en la boca.

 .

Ambos ríen, Carlos la coloca en el piso y ven a Alicia bajado por la escalera, los recibe muy seria y en cuanto los saluda, sube a su recámara, a pesar de que Margarita con el rostro transfigurado por una ira mal contenida, le ordena a gritos:

 .

-¡Alicia! ¡baja ahora mismo a preparar la cena! ¿no ves que llegamos cansados y hambrientos?

 .

Al ver que Alicia no baja, Margarita, ahora con una expresión de dulzura, le dice a Carlos acariciándole la mejilla.

 .

-No le hagas caso, Alicia siempre me ha tenido envidia porque yo sí era hija de mis papás y no adoptada, como ella.

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Entran a la cocina y Margarita se pone un delantal con dibujos de Margaritas, abre el refrigerador para ver qué hay para cenar y comenta enojada,

 .

-Mugre Alicia, no se ha ocupado ni de comprar comida.

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Con lo que encuentra empieza a preparar la cena, mientras, platica con Carlos, que está sentado en un banco, junto a la mesa de la cocina.

 .

-Mis padres fueron muy generosos con Alicia a pesar de que no era su hija y nos heredaron la casa a ambas por partes iguales.

 .

A Carlos no le hace gracia el comentario y Margarita, sin darse cuenta, prosigue y le advierte:

 .

-Vamos a tener que soportar la presencia de mi hermana, porque la casa es también suya; cuando murió mi mamá, sólo dos meses después que mi papá, tuvimos que alquilar el pequeño, frío y oscuro departamento de la parte de atrás de la casa a Patricia – voltea a verlo y le dice sonriendo, con un sartén en la mano -qué bueno, porque por ella te conocí.

 .

Sigue preparando la cena y explicando,

 .

-Tuvimos que hacerlo para poder solventar nuestros gastos, pero eso fue hace 6 meses y ahora ya no tendremos problemas, puesto que, en cuanto tú encuentres trabajo, contaremos con tu sueldo.

 .

(a Carlos le hace menos gracia este comentario), Margarita, inocente, continúa informándole:

 .

-Cuando nos casamos, cariño, llegué a un acuerdo con Alicia y a cambio de que yo estoy trayendo a una persona a vivir a la casa de ambas, Alicia se quedará con todo el dinero de la renta del departamento.

 .

(a Carlos le hace todavía menos gracia escuchar que la renta de ese departamento, la va a disfrutar Alicia al 100%).

 .

-Al fin que yo ya tengo un esposo que me mantenga, voltea, feliz, a ver a Carlos y éste le sonríe no muy convencido.

 .

Al día siguiente Margarita va al súper y Carlos está leyendo en la sala en el sillón individual. Alicia baja en camisón muy sexy, Carlos la mira apreciativamente y ella se le acerca muy provocativa, le quita el periódico y lo tira al suelo…

 .

Se escucha cerrar el zaguán y Alicia y Carlos se levantan del sofá apresuradamente arreglándose la ropa que conservaron puesta y poniéndose la que dejaron tirada en el suelo entre el sillón y el sofá, Llega a Margarita y los saluda, inocente, a Carlos con un beso apasionado, y preguntando a Alicia con una mirada hosca.

 .

-¿Ya lavaste los baños? – Alicia se da media vuelta y sube.

Patricia, la inquilina del departamentito, mujer desenfadada y sensual, va a visitar a Margarita (que está haciendo la comida).

 .

-Hola Margarita, ¿me invitas un café?

 .

-Claro Paty, siéntate mientras lo preparo.

 .

Ambas se sientan en la cocina a tomarse el café y Patricia da un sorbo y dice:

 .

-De verdad, que nunca me cansaré de repetirte que te envidio tu casa y tu amplia y asoleada cocina.

 .

-Pues mira, tu casa tendría más luz si le cambiaras esas tétricas cortinas negras.

 .

Patricia no se molesta en responder; entra Carlos, saluda a patricia y ésta lo mira, cuando Margarita no la ve, como si también le envidiara el marido, él la ignora.

Desde su obscuro departamento, Patricia espía a las dos hermanas y a Carlos, quien aún no ha buscado trabajo; están comiendo en la cocina. Mientras los observa, dibuja algo en un cuaderno, termina, sonríe malignamente y lo cierra.

 .

En otra ocasión, también tras su ventana, abre su cuaderno y observa dos dibujos: uno de Carlos y Margarita casándose y otro de Carlos haciendo el amor con Alicia en la cama de Margarita. Pasa las hojas y en una hoja en blanco dibuja la escalera de la casa de las Caballero y la punta de un árbol de navidad, con su estrella.

 

Llega la época de Navidad, Alicia está en la sala adornando el árbol de navidad junto al escalón que divide la sala del hall de la escalera, a su derecha, en la sala, y frente a ella, hay una chimenea encendida, arriba de la chimenea un reloj de pared marca las 1:50 am; un arco sobre el escalón divide la sala del hall y el arranque de la escalera, que también están a la derecha de donde Alicia arregla el árbol.

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 .

Para colocar la estrella en la punta, sube el escalón del hall, luego baja, se instala de frente a la escalera y sigue adornando el árbol. Carlos entra tiritando por la puerta de la sala que está atrás de Alicia, se quita el abrigo, la bufanda y los guantes, comenta que es la noche más fría del año y, dirigiéndose hacia Alicia, le pregunta.

 .

-¿Por qué estás arreglando el árbol tan tarde?

 .

-No podía dormir y le quiero dar una sorpresa a Margarita, que ya está dormida.

 .

Carlos se coloca entre ella y el árbol, se ven a los ojos, ambos se excitan; Carlos se acerca más,

 .

-Preciosa, quítame el frío.

 .

La abraza y la besa apasionadamente en la boca, le quita el grueso suéter y sin dejar de besarla empieza a desabrocharle los botones del vestido, que se encuentran en la parte trasera del vestido.

 .

Carlos está de espaldas a las escalera; lleva tres botones desabrochados cuando Alicia, que está de frente a las mismas, ve a Margarita (en camisón de franela y envuelta en un chal) bajando. Alicia trata de separarse, pero Carlos no la suelta, porque no ha visto a su esposa, ella, al verlos abrazados y besándose se queda paralizada por unos segundos y después, dejando caer el chal, lanza una exclamación y termina de bajar la escalera corriendo y gritando insultos para Alicia.

 .

-¡Maldita seas! ¡mal nacida! ¡desgraciada!

.

Carlos, al verse descubierto, suelta a Alicia y baja la cabeza apenado.

 .

Margarita desgañitándose y llorando histérica, increpa a Alicia, acusándola por todo lo que le ha hecho.

 .

-¡Maldita!, no sólo me quitaste a mis padres, sino también me estás quitando a mi marido.

 .

Y la abofetea varias veces mientras le grita,

 .

-¡Sal de mi casa, maldita infeliz!, ¡lárgate! ¡fuera de mi casa!

.

El reloj marca las 2:00 am. Alicia llorando compungida, trata de tomar su suéter, pero Margarita lo avienta a la chimenea, Alicia, acercándose a la chimenea trata de sacarlo, pero ya se está quemando, entonces intenta subir por su ropa y un abrigo, pero Margarita colocándose en su camino, no le permite subir por sus cosas, ni siquiera por el abrigo, la sigue insultando a gritos, se acerca a ella y le jala el pelo, arrastrándola hasta más cerca de la chimenea.

 .

Ahora están junto a la chimenea, Alicia teme que la arroje a las llamas, entonces Alicia, que al principio se sentía apenada y estaba llorando de vergüenza, ante la reacción, los insultos y la amenaza de Margarita, recuerda en tropel cómo la trataba cuando eran niñas,

 .

Alicia recuerda cuando eran niñas y Margarita le jalaba las trenzas antes de encerrarla en el clóset y cómo le gritaba que era hija de un chofer, cómo la forzaba a hacer ella sola lo que debían hacer ambas, cómo la golpeaba y ya huérfanas, cómo la trataba como si fuera su esclava.

 .

Alicia se enfurece, deja salir todo el odio acumulado y en un arranque, gritándole,

 .

-¡Te odio, te odio, siempre te he odiado!

 .

Se estira, pues Margarita aún la tiene agarrada del pelo, toma el atizador de la chimenea y golpea a Margarita en la cabeza hiriéndola de muerte en la frente, Margarita cae, balbucea palabras ininteligibles y muere.  

 .

Carlos, que se había quedado quieto y muy atemorizado, se hinca junto a Margarita y trata de revivirla, la acaricia y habla con ella tratando de hacerla reaccionar.

.

Alicia, asustada por lo que acaba de hacer, se queda paralizada con el atizador en la mano, pero recupera el movimiento unos segundos después, lo avienta y sale corriendo despavorida de la casa, deja el zaguán abierto, atraviesa la calle, sin fijarse y es atropellada por un tráiler que venía a toda velocidad.

.

Desde la sala, donde contempla angustiado a su esposa muerta, Carlos escucha los frenos, un grito de mujer y el golpe

 .

Patricia, que espía desde su casa, escondiéndose tras una cortina negra, al oír el ruido sale a la calle corriendo y Carlos la oye gritar:

 .

-¡Está muerta!, ¡la atropelló aquel tráiler!

 .

.

Regresan del panteón, del entierro de ambas hermanas; en la sala, aún se ven los ocho cirios, 4 alrededor de cada uno de los lugares, ahora vacíos, adonde estuvieron colocados cada uno de los dos féretros. Patricia funge como anfitriona, atendiendo a la poca gente que regresó del panteón con Carlos.

 .

Gloria, la hermana de Carlos, va a la cocina, donde Patricia está lavando platos (usando el delantal de margaritas de Margarita).

 .

-Oye Patricia, te agradezco tu ayuda en estos momentos de pena y te pido que cuides a mi hermano, ahora que se ha quedado solo.

 .

Patricia acepta, sellando el trato con un abrazo y dejando correr unas lagrimitas.

 .

-Para eso son los amigos, no te preocupes, yo veré que esté bien atendido- le dice con cara de circunstancias y palmeándole suavemente el hombro.

 .

En la sala, lejos del patio donde está Carlos sentado mirándose los zapatos, hay cuatro vecinas chismosas, dos susurran que Carlos va a extrañar mucho a su esposa y otra, con segunda intención dice:

 .

Y más a su cuñada, ¿no creen? todas ríen y una le responde,

 .

-Qué mal pensada eres.

.

Regresa Gloria de la cocina, las ve enojada y apretando los labios, va hacia donde está su hermano y se despide.

 .

Las vecinas aprovechan y se despiden también. Patricia sale de la cocina, secándose las manos en el delantal y quitándoselo, para despedir a todas.

 .

Gloria, al tomar su bolsa del sillón donde la había dejado, tira el cuaderno de dibujo de patricia, que al caer se abre en el dibujo del árbol de navidad, pero ahora completo, con Alicia golpeando a Margarita en la cabeza con un objeto largo y delgado y el siguiente dibujo es de un enorme trailer, del que sólo se ve el frente, atropellando a Alicia.

 .

Patricia la ve y corre a arrebatarle el cuaderno, explicándole,

 .

-Acostumbro dibujar las cosas que me impactan- Gloria le devuelve el cuaderno, mueve la cabeza desaprobando y se despide.

 .

Al acomodar el cuaderno, Patricia mira con deleite su último dibujo: ella misma, en la sala de la casa de las Caballero, con los brazos abiertos y la cabeza echada hacia atrás, riendo feliz. Regresando a la realidad, se da cuenta de que ya todas se despidieron y se apresura a acompañarlas al zaguán.

 .

Cuando ya todas han salido, Patricia cierra la puerta detrás de la última vecina, sonríe para sí misma, voltea, ve a Carlos en el patio y corre a sus brazos, él exclama:

 .

-Al fin solos y tomándola en brazos, atraviesa con ella la puerta de la casa grande y Patricia, antes de cruzar el umbral lanza una mirada de desprecio hacia su departamento, mira hacia la fachada posterior de la casa de las Caballero y exclama:

 .

-¡Al fin mía! cerrando los ojos con deleite.

 .

Entran, se cierra la puerta…

*

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Puebla de Zaragoza, 19 de agosto, 1996, © Silvia Eugenia Ruiz Bachiller.

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© Silvia Eugenia Ruiz Bachiller, Puedes copiar y publicar este artículo, siempre y cuando incluyas el enlace al artículo, no lo uses con fines comerciales, no lo modifiques, no quites el © ni este último párrafo que le sigue, enlaces incluidos.

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Imágenes tomadas de internet y Pinterest.

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Silvia Eugenia Ruiz Bachiller, Autora de “TÚ Y YO SIEMPRE”, novela romántica. La historia de amor de Almas gemelas, su karma, reencarnación y regresiones a vidas pasadas.

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Tú y Yo Siempre

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EULALIA (LA VISITANTE)

EULALIA (LA VISITANTE)

El siguiente cuento, fue creado en base a hechos reales, y fue creado en conjunto con  ©Daniel Alvarez Benitez. El texto  es parte real y parte ficción, queda a consideración del lector, creer o no…

EULALIA (LA VISITANTE)

Eulalia la visitante

 

Tenía ya días con ciertos problemas de salud, por lo que después de consultar con el médico, éste me envió de urgencia al hospital, a donde llegamos cerca del medio día.  Esperé unas 3 horas para pasar con un médico que me diagnosticara y me recibiera o no en el hospital y quien después de un chequeo minucioso, ordenó que me internaran por tener graves problemas en los pulmones…

No me agradan los hospitales y menos ése, ya que he escuchado de varias cosas que suceden ahí…

Después de que me admitió,  me pasaron a la sala de espera de Urgencias, (que se encontraba demasiado llena de gente), donde tuve que esperar con otras 5 pacientes (unas llegaban otras se iban) sentadas cada una en una silla de lo más incómoda, y donde al entrar le piden a uno que se desvista, quedando tan sólo con una batita de hospital y usando una sábana como chal, porque hacía mucho frío.

Todas estábamos  tratando de ponerle al mal tiempo buena cara, platicándonos nuestras dolencias y qué nos llevó ahí; unas horas después, cuando vimos que íbamos a esperar mucho, empezamos también a hacer bromas y tratar de hacer más leve la espera.  De las recién llegadas, unas se integraban, otras no, las más graves pasaban a Urgencias, porque nos iban acomodando en las camas según iban saliendo pacientes, pero eso sucedió sólo 4 veces en la noche y algunas tuvimos que pasar 20 horas ahí, esperando que se desocupara una…

En mi caso, por el problema que llevaba me pusieron suero, pero quien me colocó el catéter me lo puso mal así que me lastimaba el brazo.  Después  de haber pasado casi un día sólo en espera, me pasaron a la sala de urgencias (junto a otras 4), pero aún sin cama, tardaron más de 24 horas en asignarme una y tuve que esperar sentada en la consabida incómoda silla.

Una vez que me asignaron cama, me cambiaron el suero vía intravenosa, que le ponen a todos los que llegan, y ya me pusieron algo específico para mí y quedé en  un rincón de la sala, no muy visible, por lo que el tráfico de personas en donde me encontraba, no era mucho.

Tercera noche…

Esa madrugada, estando yo entre dormida y despierta, vi una enfermera a la que observé de reojo: facciones finas, algo más que de mediana edad, su piel me llamo la atención por lo pálido y apariencia sutil; y debo recalcar que lo que me hizo fijarme más en ella fueron sus ojos, de un color negro intenso; debido al medicamento mi cabeza no trabajaba bien del todo pero sí recuerdo perfectamente su visita: llegó, se paró al pie de mi cama, y viéndome fijamente, me preguntó cómo me encontraba, luego observó los registros médicos que estaban anotados en mi carpeta, se acercó a mí y mientras me revisaba el suero con medicamento que me habían puesto en la vena y que me lastimaba mucho, sin preguntar, suavemente cambió el catéter de vena, mientras miraba a los pacientes de las otras camas y recuerdo que me dijo:

-“Estarás bien”, “todavía no es tu turno”

Por lo que le pregunte: -“Por qué dice eso?”

Sin contestar mi pregunta, me dijo:

-“Tienes que comer”… “recuperarte”- con una voz que se me quedo grabada porque su tono era bajo, muy suave, era modulado y dulce. Entonces fue cuando la vi un poco mejor, su cabello me llamo la atención, ya que lo traía peinado en “chongo” y muy canoso, es raro ver actualmente a una mujer que tenga el cabello cano… y su piel se veía muy suave, y se sentía también muy leve, al tocarme sentí sus manos frías, pero lo adjudique en principio al suero que me estaban poniendo ya que lo sentía frio en las venas, cerré los ojos un par de minutos después que terminó de cambiar el catéter, y cuando los abrí ella ya no estaba ni junto a mi cama ni en la sala.

Por la mañana muy temprano, otra enfermera me preguntó quien me había cambado el catéter, ya que todos al hacer curaciones debían dejarlo registrado y había sido cambiado (¡vaya que sí!, ahora ya no me lastimaba) pero sin registro; le describí a la enfermera que me atendió en la madrugada, ya que no sabía su nombre (no se lo pedí) y ella y otra enfermera que llegó cuando la estaba describiendo, se miraron con cara de sorpresa y no dijeron nada, sólo se retiraron de inmediato, lo que me llamo la atención…

Ya estando en cama de Urgencias, finalmente me asignaron a Medicina Interna hasta 3 días después. Había cinco pacientes más en el cuarto, no más de 40 como de donde venía, al menos no estaré en un lugar abarrotado, como allá.

Sexta noche…

El día estuvo muy tranquilo, estuve un poco adormecida por los medicamentos, a las 9 de la noche, en la ronda normal, con mi hijo Mario presente, los doctores me dijeron de una intervención necesaria, un procedimiento quirúrgico para mejorar mi situación, que lleva sus peligros (incluso hasta la muerte), pero tendría que dar mi autorización, y no quería, por lo que les dije que necesitaba tiempo para pensarlo y hablarlo con mi hijo. Lo discutí un poco con él, que sí quería que lo hicieran, porque me veía muy mal y quería  que mejorara, pero a mí no me convencía, se despidió molesto, yo recé y me dormí.

Poco antes de las 10 de la noche, llegó una asistente de enfermera a checar mis signos vitales, como cada 3 horas pero como me ponían un medicamento para dormir un poco, por mi insomnio, apenas abrí los ojos, sin embargo sí la escuché decir:

-“Su catéter se está zafando otra vez –por alguna razón (dijo la enfermera que por el medicamento) la dichosa aguja no podía quedar y me molestaba, salvo cuando lo arreglaba la enfermera de la noche en Urgencias, pero por la mañana me lo volvían a cambiar lastimándome en el proceso – Que se lo arreglen en el próximo turno”.

Como a la 1 de la mañana -según mi cálculo por los rondines- me encontraba más dormida que despierta, y la vi de nuevo… la enfermera de Urgencias, aquí en Medicina Interna, al pie de mi cama, (pero viendo la que estaba a mi izquierda).

Volteó hacia mí y vi sus ojos obscuros entre la luz tenue que había en la habitación,  brillaban de manera especial, no sé explicarlo, pero a la vez que me daba miedo, me daban también confianza, así que traté de verla bien: peinada igual, y con su traje impecable, estatura media, un poco pasada de peso pero con movimientos ágiles, parecía que se deslizara en lugar de caminar.

Traté de encender la lámpara de la cabecera pero tomando mi mano suavemente, me dijo -“no, por favor”… así que no la encendí, y mientras ella me revisaba el goteo del suero y mi vena, sin verme apenas, me dijo que cambiaría el catéter que me estaba lastimando.  Le pregunté:

-“Cómo te llamas?”- ella manipulando las manos rápido, y volteando de reojo a verme, me dijo:

-“Eulalia”- y al terminar -“recuerda que tienes que comer, te recuperarás ya lo verás”- mientras me decía esto vi que observaba a las pacientes de las demás camas, pero como siempre, no la vi atender a nadie más, se dio la media vuelta, yo cerré los ojos y me quedé dormida.

En un rato más llegó la enfermera de turno, que venía a revisar y cambiar el catéter reportado por la anterior.  Me despertó al tomar mi mano y se quedó viéndola fijamente, me revisó la muñeca, donde me lo había puesto Eulalia, y volteando al ver que estaba despierta, me preguntó quien la había cambiado de lugar, y cuando le contesté que la enfermera Eulalia, con ojos de sorpresa dijo: -“gracias”- y salió rápidamente de la habitación sin más.

Sin entender, me quedé dormida hasta la mañana siguiente; ya en el desayuno, pensé que ¿cómo sabría la enfermera de noche, que seguía yo sin comer casi nada en el día? ¿Y además, siendo ella de Urgencias?

Más tarde llegó el médico y después de revisarme, me preguntó por la enfermera que me realizó la curación, por lo que le repetí lo que pasó la noche anterior; viéndome fijamente, el doctor me dijo que en el hospital no había ninguna Eulalia y que tal vez una enfermera me jugó una broma… pero lo importante era que lo que había hecho ella estaba muy bien.

Cuando Eulalia me arreglaba la aguja del suero, dejaba de molestarme por un tiempo, pero siempre por la mañana, cuando llegaba la enfermera de turno, al manipular los sueros y poner los medicamentos me la movía y lastimaba, hasta que Eulalia lo arreglaba en la madrugada.

El resto del día transcurrió con normalidad en compañía de mi hijo a quien no comenté nada sobre la enfermera, ya que teníamos otros asuntos más trascendentes que tratar, porque él ya no me quería ver tan mal como estaba y la única solución era aceptar la intervención quirúrgica, y yo no estaba de acuerdo, aunque me dijeran que tendría que quedarme en el hospital mínimo 2 meses si no me la hacían.

Para ver mi estado actual y tener más datos para tomar una decisión, me tomaron cinco muestras de sangre (5 piquetes más) para análisis y varias placas de rayos X, fue lo más importante de ese día y quedaba pendiente la decisión, que yo sospechaba que, al final, si empeoraba, ellos la tomarían y me llevarían al quirófano, aprobado por mí o no…

Séptima noche…

Me dieron mi medicamento y me quede dormida… por la madrugada entre mi sueño sentí que había alguien ahí, y abrí los ojos y era ella… Eulalia de nuevo, pero ella no llegaba a la carrera ni me curaba bruscamente, como las otras, ella sólo estaba ahí cuando abría yo los ojos y en cuanto la veía, se acercaba a revisarme y arreglar o cambiar el catéter y darme ánimos y consejos.

Entre sueños, le pregunté qué hacía una enfermera de Urgencias en el piso de Medicina Interna, o viceversa, y por qué me había atendido desde Urgencias, ya que eso era raro. Ella viéndome mientras me cambiaba de vena, me respondió con su voz suave y tenue:

-“Porque estoy ayudando en todos lados del hospital donde siento que me necesitan y hoy me toca aquí”- pero yo estaba muy adormilada para poder llegar a entender lo profundo de su respuesta, así que la dejé seguir haciendo lo que hacía sin hablar y al terminar agregó mientras me acariciaba el hombro:

-“Recuerda que la muerte no se contagia, las enfermedades sí, tú estarás bien, aún no es tu turno.” – mientras miraba a la paciente de la cama a mi izquierda, (noté que dibujó una sonrisa muy sutil, apenas perceptible) que había llegado en la noche, unas horas antes, pero curiosamente, a ella ni la revisó, de hecho, nunca la vi revisar a nadie más.

Por el tranquilizante que me ponían para dormir, no entendí (pero lo que me decía y lo que hacia se me quedaba grabado) y me dormí de nuevo.

Más tarde, mi vecina, la paciente de la izquierda empezó a toser, cada vez más fuerte (lo que me despertó) y se oía que se ahogaba.

Vino la enfermera de noche, llamó a un doctor, éste llamó a otro, le dieron reanimación, una enfermera se montó sobre la paciente para darle masaje al corazón, luego un médico, de pie a su lado izquierdo también le dio RCP.

Todas las pacientes del cuarto estábamos despiertas y angustiadas, atentas a lo que estaba sucediendo ahí

Trajeron muchos aparatos, como los que se ven en películas o la TV, entonces, la enfermera que operaba una de las máquina no encontraba algo en el carro y volteando a verme con cara de preocupada, solo me dijo: -“usted perdone” -mientras tiraba de los parches de electrodos que tenía yo en el pecho y con los que me monitoreaban, ajustando todo a la paciente en crisis.

Luego con el desfibrilador le dieron los choques varias veces pero no reaccionó…

Fue impresionante, sobre todo, porque después de muchos minutos, no pudieron salvarla y falleció.

Algo me hizo voltear y a través de los cristales de la ventana al pasillo vi a Eulalia que observaba la escena atentamente, aunque inexpresiva y entonces volteó a verme directamente y me hizo una señal con la mano, que guardara silencio y que yo interpreté como: “tranquila, tú estás bien”, voltee a la cama con los médicos y regresé la vista a la ventana sólo un segundo después, y ya no la vi.

Lo que más me impactaba era que la paciente que murio tenía lo mismo que yo, pero acababa de ingresar unas horas antes; en ese momento entró en mí la idea de cambiar de opinión y aceptar el procedimiento quirúrgico…

El resto de la madrugada y después que se llevaron el cuerpo, las demás pacientes ya no pudimos dormir, pero tampoco comentamos nada, sólo nos veíamos de cuando en cuando unas a otras y seguimos en silencio esa madrugada y toda la mañana. A todas nos afectó mucho ser testigos de una muerte así, (y diré que en la situaciónque estábamos nos caló profundo).

Al día siguiente el médico que me informó de la necesidad de la intervención vino por la respuesta, le pedí que permitiera que llegara mi hijo para volver a hablarlo con él y tomar ya la decisión.

Haciendo un gesto de aceptación, me dijo que me tomarían otra placa para ver el daño en mis pulmones y, poco después, asombrados los médicos (en grupo), vinieron y me informaron que el agua de mis pulmones se había reabsorbido (de un día para otro, ya que me estaban tomando placas todos los días), y que ya no necesitaban hacer el procedimiento que me habían dicho, aunque no tenían explicación lógica a esto, pero que ahí estaban: mis pulmones limpios.

¡Ufff! Qué salvada, porque, además, me habían vaticinado unos dos meses en el hospital, y quizá ese procedimiento tendrían que hacerlo de todos modos y en ambos pulmones, y ahora, de un día para otro, ¡ya no era necesario! Y había posibilidades de salir en un par de días.

De todos modos me quedé el fin de semana en observación, pero además de la “normal”, parece que estaba en otra clase de escrutinio, ya que había gente que no había visto nunca pasar por ahí, y que pasaba lentamente por el pasillo o se quedaban unos momentos por fuera de la habitación y me observaban y hacían discretas señas a mi persona mientras hablaban entre ellos.

Fue muy incómodo, ya que no entendía por qué.

En el tiempo en que estuve en el hospital, Mario (mi hijo) teniendo que efectuar tantos trámites llegó a hacer amistad con algunos empleados y enfermeras. Uno de los empleados, Pepe, estaba tomando un café cuando Mario fue por unos papeles y le invitó un café y mientras se lo tomaban le dijo:

-Suerte la de tu mamá.

Volteando a verlo con extrañeza, Mario le pregunto: -¿Por qué?

-Porque cuando Eulalia atiende a una habitación, siempre hay una muerte y una curación extraña y rápida. A tu mamá le tocó la curación, y la cama contigua a la de ella fue la paciente que falleció, ya se sabe en todo el hospital.

Mi hijo con cara de sorpresa, ya que él todavía desconocía lo sucedido,no supo qué contestar, y preguntó,

-“¿Quién es Eulalia?”, “¿y de qué curación hablas?, a mi madre la operarán”

Con una sonrisa el empleado le dio el papel que buscaba mi hijo mientras le decía,

-“¡Ya no!” – entonces Pepe, casi relamiéndose por lo que iba a contar dijo,

-Anoche llegó una paciente con el mismo problema que tu mamá, la pusieron en la cama contigua, unas horas después se puso grave, no pudieron salvarla y falleció.

En tanto que tu mamá necesitaba con urgencia que le hicieran un procedimiento quirúrgico para tratar de salvarle la vida, porque no se los dijeron, pero sí estaba muy grave. Resulta que en la radiografía de hoy, sus pulmones estaban bien, sanos y no habrá necesidad de hacerle nada…

En eso llegó una enfermera y se metió en la conversación.

-Pero lo que no sabes, Mario, es que Eulalia fue una enfermera que murió en servicio tratando de salvar un paciente que entró en paro cuando ella se encontraba sola en el ala de guardia, y aunque sí salvó al paciente, el esfuerzo hecho y su edad le provocaron un paro a ella, y desde entonces se aparece días antes de un fallecimiento y cuando comienza a atender una habitación, alguien se recupera ahí, (así como yo), y alguien de la misma habitación fallece… pero nunca sabemos a quién le va a tocar qué…

Pepe le arrebató la palabra,

-Como siguió a tu mamá desde Urgencias y estaba grave, todos pensábamos que ella seria quien fallecería, pero se nos fue una paciente recién ingresada ¡cosas de Eulalia!

Quedando sin palabras, mi hijo se acabó el café y fue a contarme esta plática y a preguntarme que había pasado.  Él ha sido escéptico, pero después de contarle lo que estuvo pasando en las noches anteriores, lo creyó, y parece que se ha vuelto más creyente de estos temas, y yo, beneficiaria de la extraña curación debida a Eulalia, también he reafirmado mi fe.

Décimo primer día

Hoy, casi repuesta a punto de salir y agradecida a quien quiera que haya intervenido en mi mejoría, agradezco a Eulalia su elección. No la volví a ver  en los días siguientes a ése, lo que no sé si agradecer o entristecerme  por no poder darle las gracias por su intervención.

Acabo de salir del hospital y son pasadas las seis de la tarde, voy despacio tomada del brazo de mi hijo Mario, y algo en el ambiente me hace voltear al hospital, específicamente a la puerta por donde acabamos de salir, y casi me caigo, porque en la puerta, frente a nosotros veo a Eulalia moviendo su mano en señal de despedida y casi puedo jurar que a su lado está mi vecina de cama… la paciente que murió el día de los hechos, Eulalia con una sonrisa y ella con cara de sufrimiento, tomadas de la mano… al recomponerme, le digo a mi hijo y volvemos a voltear pero ya no están… nos vamos de ahí, yo rezando por no regresar… JAMÁS.

leyenda-de-la-enfermera-del-hospital-

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© Silvia Eugenia Ruiz Bachiller, ©Daniel Alvarez Benitez
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REVELACIÓN SOBRE LA EVACUACIÓN TERRESTRE ¿EL RAPTO? 1ª PARTE

REVELACIONES

Lo que vas a leer, querido lector es una transcripción de una Revelación espontánea ocurrida el 14 de Septiembre de 1994. Quiero compartirlo contigo, tú puedes considerarlo como un sueño, un cuento fantasioso… o ponerte a pensar seriamente en lo que aquí te digo.  Después de leerla, tú decidirás qué hacer con ella.

Esta revelación la tuve en estado alterado de conciencia mientras recibía Energía Positiva en la zona del Tercer Ojo, hincada, con las manos juntas en posición de oración y con los ojos cerrados: no fue sueño, aunque 5 años antes sí tuve un sueño muy semejante, el cual escribí en forma de cuento, que tal vez ya leíste: “Enésima Utopía”, quizá  también fue revelación, pero en aquel momento no lo entendí.

http://serunserdeluz.wordpress.com/2011/09/05/enesima-utopia-cuento/

Debo aclarar que muchas de estas imágenes me llegan de un modo simbólico, por lo que a veces debo pedir la explicación a mi guía, el Maestro Ascendido Pablo el Veronés[i]

1.  NAVE EXTRATERRESTRE PARA SALVARNOS (NUEVA JERUSALÉN)

OVNI SOBRE UNA PLAYA

Lo primero que vi fue una playa, la orilla del mar muy oscura, parecía ser de noche, se acercaba volando una nave[ii] (parecía trasatlántico o crucero), escuché un ruido sordo continuo.

Atrás, en el horizonte, el sol empezaba a salir (o era una explosión nuclear), parecía un enorme incendio en el cielo y se veía una gran luminosidad rojiza muy brillante, pero no vi al sol, sólo la luz rojiza[iii].

Explosión nuclear

Nuclear_fireball.jpg

Sentí la nave un tanto amenazadora; seguía acercándose lentamente.

LA RESURRECCIÓN DE LOS MUERTOS

A mi derecha, en la costa, había un terraplén como risco, con lápidas, era un cementerio.  Cuando volví la vista hacia ese montículo, una gran cantidad de tierra empezó a deslizarse hacia el mar,  como cascada, jalando consigo a todas las lápidas, el deslave era lento, pero continuo.

Lápidas en cementerio

Pedí explicación y lo que me llegó fue:

El barco, era una nave extraterrestre, de nuestros hermanos mayores (también conocidos como la Hermandad Blanca), que venía a salvarnos en el trance del Juicio Final (últimos días de este planeta), cuando los muertos salgan de sus tumbas, y se juzgue a vivos y a muertos (para ese momento todos los seres que han habitado la tierra estarán vivosencarnados– sólo vi el cementerio como algo simbólico para captar que se trataba del juicio final).

Los muertos saldrán de sus tumbas, porque todos reencarnaremos, para que en el juicio estemos presentes todas las almas que llegamos a la tierra a aprender y entonces sabremos el resultado de nuestros “exámenes finales“, el Juicio Final.

EL RAPTO O PARUSÍA (THE RAPTURE)

Después vi una multitud acercándose lenta y ordenadamente a las playas y de la nave descendieron muchas pequeñas naves (lanchas) que vinieron a recoger a los que iban llegando.

Luego vi el trasatlántico convertirse a  forma de avión (simbólicamente) y luego a forma de enorme nave espacial, una especie de Nave Nodriza, con la punta chata y circular.

NAVE NODRIZA

El Despegue  fue en forma oblicua, en dirección contraria al giro de la tierra, que se veía envuelta en un halo gris tenuemente iluminado.

144(000) NAVES EXTRATERRESTRES

Vendrán 144 naves (ó 144,000 naves) En esas Naves que vendrán por nosotros para la Evacuación Terrestre, cabrán todos los seres que deberán ser rescatados..

No estaremos en ellas todos los seres terrenales (encarnados), pero estaremos todos los que debamos estar, también habrá muchos que morirán inmediatamente antes del cataclismo y ellos (en espíritu) ya estarán en su lugar de destino sin necesidad de ser rescatados en la Nave Espacial Nueva Jerusalén[iv].

Más datos en:

http://serunserdeluz.wordpress.com/2011/08/30/14/

LA NUEVA JERUSALÉN DEL PORTAL 11-11

Varias veces hice la pregunta de cómo sabríamos cuándo y adónde dirigirnos, entonces vi que la nave es la Nueva Jerusalén, que en la Apertura del Portal 11-11 estuvo sobre varios sitios energéticos específicos en la Tierra y Pablo el Veronés me dijo que va a suceder como en esa ocasión: muchos sabrán, por Revelación directa o por contacto con los seres a los que les sea revelado, cuándo y dónde estarán las naves esperando para el rescate; los demás tal vez no sepan por qué ni a qué deberán ir, pero sí sabrán el cuándo y el dónde, y acudirán a la cita, como ocurrió en la primera apertura del portal 11-11, el 11 de enero de 1992 ¿recuerdas “Encuentros Cercanos del Tercer Tipo”?, pues sucederá algo semejante, quien deba estar ahí para ser rescatado, será llamado y acudirá, aunque no sepa para qué.

2.  CUÁNDO OCURRIRÁ EL JUICIO FINAL.

Esta revelación ocurrió en 1994. Supe que el caos vendrá en 2536 ó 2538 (me vinieron las dos fechas, tal vez sea un proceso: entre 2536 y 2538).  Esto no quiere decir que en el Solsticio de Inverno (21 de diciembre) de 2012 no vaya a ocurrir algún desastre…  tampoco que sí vaya a suceder, creo que ese día tiene la misma probabilidad de que pase alguna catástrofe, como el día de hoy o ayer.

Si no se hizo mención de esa fecha, a mi parecer (es sólo mi opinión) ese preciso día no sucederá el fin del mundo, como se ha dicho en tantísimas profecías del fin del mundo (ya empecé a publicar mis conclusiones después de varios años de investigación, lo que estás leyendo fue una Revelación que tuve en 1994).

Más datos sobre juicios y el Juicio Final en:

https://aquevineadondevoy.wordpress.com/2013/01/22/intervidas-juicios-despues-de-la-muerte-y-el-juicio-final/

https://aquevineadondevoy.wordpress.com/2013/02/11/michael-newton-intervidas-bibliografia-y-videos/

https://aquevineadondevoy.wordpress.com/2012/05/24/a-que-vine-a-donde-voy-capitulo-4-que-sucede-despues-de-la-muerte/

https://aquevineadondevoy.wordpress.com/2012/04/27/a-que-vine-a-donde-voy-capitulo-2-2/

Más datos sobre las Profecías del Fin del Mundo en:

http://2012profeciasmayasfindelmundo.wordpress.com/2011/12/31/son-ciertas-las-profecias-del-fin-del-mundo-en-el-2012/

http://serunserdeluz.wordpress.com/2012/01/12/son-ciertas-las-profecias-del-fin-del-mundo-en-el-2012-2a-parte/

http://serunserdeluz.wordpress.com/2012/01/13/son-ciertas-las-profecias-del-fin-del-mundo-en-el-2012-3a-parte/

¿QUIÉNES ESTAREMOS ENCARNADOS AL FINAL DE LOS TIEMPOS?

Todos los seres que estamos encarnados en este momento y todos los seres que lo han estado en este planeta en otras ocasiones, estaremos encarnados para cuando suceda el fin del mundo, o cambio de frecuencia de la Tierra, porque antes de que llegue el cataclismo, dejarán de morir personas para que todas las almas terrenas estén encarnadas en el momento del juicio, y después, cuando ya estemos todos, dejarán de nacer. Ésa es una señal de que ocurrirá pronto

Los únicos que morirán un poco antes de el fin de los tiempos serán los que ya se ganaron el “pase automático” y no tendrán que vivir los momentos del caos planetario, porque pasarán directamente a la siguiente etapa.

VIAJE ESPACIAL DESPUÉS DE LA CATÁSTROFE MUNDIAL

Pregunté si mis seres queridos y yo íbamos a ir ahí y me vi asomándome a una ventanilla (circular) y tomada de la mano de ellos.  Ya estábamos dentro de la nave extraterrestre, pero aún no en la Nueva Jerusalén.

DENTRO DE LA NAVE NODRIZA, NUEVA JERUSALÉN

Llegamos al espacio exterior, junto con otras  naves iguales a la nuestra y nos reunimos alrededor de una enorme nave nodriza, de forma casi rectangular, alargada, uno de cuyos extremos terminaba en punta redondeada.  Las naves se alinearon a cada uno de los 2 lados más largos para entrar a la nave nodriza.

ENTRADA A LA NUEVA JERUSALÉN

Cada nave pequeña tenía una puerta en su extremo chato y circular, la cual se adhería a la gran nave nodriza, para encajar en una puerta de comunicación con ésta.

Entonces pasamos de las naves pequeñas a la grande a través de esa puerta circular y llegamos a una cámara en la que nos despojamos de nuestra vestimenta pesada y oscura parecían uniformes de lana negra muy gruesa ¿nuestros cuerpos físicos? y nos quedamos vestidos con unas túnicas casi etéreas, blancas, con una luminosidad azul ¿nuestros espíritus?, entonces adquirimos ingravidez (gravedad cero) y pudimos volar, no necesitábamos tocar el suelo y nos movíamos más fácil y fluidamente que como lo hacíamos en la tierra.

LA SALA DE MÁQUINAS Y LA SALA DE MANDO

La Sala de Máquinas de la nave nodriza, que era  una habitación circular, en forma de estadio, coliseo o auditorio, en cuya base (la “arena“) se encontraban varios seres trabajando en teclados de computadoras, observando los monitores; en los círculos escalonados hacia arriba, estaban las computadoras propiamente dichas, con miles de foquitos (en su mayoría de luz  amarilla) en un interminable encender y apagar.

SALA DE MANDO

Después fui a la Sala de Mando, que estaba en la “punta” de la nave; también era circular, tenía varios monitores encendidos, algunos seres, con apariencia humana (se veían como seres humanos) y vestidos con uniformes blancos estaban atentos a los monitores.

La  mitad de esta sala, (180º), estaba rodeada de ventanales para observar el espacio por el que iba desplazándose la nave. Los ventanales eran de un material metálico semejante al cristal, pero elástico (se me informó el nombre, pero lo olvidé; trabajado a temperaturas altísimas; entré a su estructura molecular y era una especie de rejillas.

EN EL PRÓXIMO POST CONTINUARÉ CON:

https://aquevineadondevoy.wordpress.com/2013/05/04/revelacion-sobrelos-ultimos-dias-y-la-evacuacion-terrestre-2a-parte/

LA TIERRA ESTALLA

QUÉ HACER PARA PASAR NUESTRO EXAMEN FINAL

NUESTRA TAREA EN LA TIERRA

EL PERDÓN

ERA DE ACUARIO

¿A DÓNDE IREMOS DESPUÉS DEL JUICIO FINAL?

ENLACES RELACIONADOS

http://elhombredelacurva.blogspot.mx/2010/06/ladrones-de-tumbas.html

© Silvia Eugenia Ruiz Bachiller

Autora de “TÚ Y YO SIEMPRE”, novela romántica. La historia de amor de Almas gemelas, su karma, reencarnación, regresiones a vidas pasadas, con temas como psicología, PES, sueños, tantra, kundalini, iniciaciones, brujería, esoterismo, arqueología, etc.   http://tuyyosiemprenovela.com  (en construcción)  y  puedes adquirirla en

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[i] El Maestro Ascendido del Tercer Rayo: Pablo el Veronés o el Veneciano, es mi guía de la clarividencia, generalmente me envía mensajes por medio de imágenes muy simbólicas, por lo que debo pedirle que me las explique.  Él me ha permitido llamarle simplemente Pablo.

[iv] No confundir con la secta que no quiere que los niños vayan a la escuela; ellos tomaron este nombre, pero no hay ninguna relación. La Nueva Jerusalén que menciono es el nombre de la nave nodriza extraterrestre en la que seremos rescatados en el final de los tiempos.