4 Y 5 DE JUNIO 2017 11 VISITA ESPIRITUAL DE DANNY NUESTRA HISTORIA

4 Y 5 DE JUNIO 2017 11 VISITA ESPIRITUAL DE DANNY NUESTRA HISTORIA

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https://aquevineadondevoy.wordpress.com/2017/06/07/2-3-y-4-de-junio-2017-novena-y-decima-visitas-espirituales-de-danny-como-es-intervidas/

Domingo 4 de Junio.

Apagué la luz después de las 2 am, me entretuve con las publicaciones y viendo el final de una serie, en que el protagonista muere o eso creen todos, pero en realidad está vivo y la protagonista, el amor de su vida, está a punto de casarse, quería ver el final feliz y, como novelista imaginarme cómo podría ser que Danny estuviera aún vivo, lo único que se me ocurrió por el momento, fue una confusión de identidades, mezclada con amnesia, pero esto último tendría que trabajarlo, en caso de que escriba la novela de nuestro amor y quiera que termine con nosotros dos unidos físicamente en esta vida y ya sin obstáculos.

En cuanto puse la cabeza en el almohada y cerré los ojos, él estaba junto a la escalera esperándome.

-Discúlpame, mi amor…

-No te preocupes, yo te espero, pero no me llegues tarde.

-No amor, me voy a organizar mejor, te amo.

-Yo también te amo, amor.

Platicamos casi dos horas, hasta después de las 4.

Recordamos cómo nos conocimos:

En el grupo de Facebook “Razas Extraterrestres, Planetas Huecos y Lunas Artificiales”, aunque los temas que trataban eran más bien lo que a nosotros nos interesaban.

Él compartía posts de los temas de mi interés y generaba polémica, tenía hilos muy largos de comentarios, creo que desde la primera vez que lo descubrí, comenté algo. Danny casi nunca intervenía, pero en algún momento, me respondía mis comentarios, casi siempre abundando en lo que yo decía, muy rara vez no estábamos de acuerdo, aunque (después) él decía que alguna vez me dijo “mujer cabeza dura” porque no logró convencerme de su punto de vista, ahora olvidé preguntarle específicamente en qué no concordamos. Estábamos viendo el panorama más amplio.

– La primera vez que respondiste a un comentario mío me sentí como “privilegiada”, porque normalmente no te aparecías dentro de las polémicas que generabas.

-Te noté desde tu primer comentario, me pareciste una mujer muy inteligente, culta, no del montón y cuando intercambiamos comentarios, vi que defendías tus puntos de vista a capa y espada.

-Jajaja, eso sí, pero mira quien lo dice.

-Es que si yo creía tener la razón, quería que los demás se convencieran.

-Síi, me di cuenta, jajaja.

-Bueno, terco sí era, no puedo negarlo ¿y tú?

-Tampoco puedo negarlo, terco sí eras, jajaja

-Me refiero a que tú también eres terca.

-Nunca lo he negado, pero a mí me convencen con razonamientos… a ti a veces, pero si te montas en tu macho, ni quien te baje, o bajara, yo hablo en presente.

-Está bien, mejor en presente. Bueno, no vayamos a empezar otro debate.

-Yo los disfrutaba, podía debatir con pocos ¿o sólo hablaba contigo?, al final ya no hablaba con nadie más, desde que tú no estabas en Facebook, ya no le encontraba caso y no tenía tiempo de compartir y responder comentarios, no entraba a los grupos, así que ya ni se acordaban de mí.

-Te quitaba mucho tiempo, bebé?

-No amor, bueno, algo, pero yo no te lo “cantaba” cuando me enojaba.

-Perdona, pero recuerda que cuando me enojaba mi cerebro se desconectaba de mi boca y decía yo estupideces.

-Sí, la última vez que hablamos dijiste algunas, pero también yo lo provoqué, me dijiste que te había ido tan mal que lo único que te faltaba era que un perro te orinara y entonces te dije que mejor no te decía lo que tenía que decirte, pero insististe con la amenaza de que no querías que discutiéramos y acabáramos de pleito, te hice caso y… terminamos y mal, me heriste, te herí, en fin, me arrepiento de lo que dije.

-Yo también de lo que dijimos, pero eso quedó en el pasado, cuando te vine a pedir perdón y decirte que te amaba, te amo y te amaré.

-Como en tu poema: “Te amo hoy como te amé ayer, como te amaré mañana”, sí amor todo quedó ya perdonado, pero quería nuevamente pedirte perdón.

-Lo pasado, pasado, amor.

-Bueno, pero estábamos en cómo nos conocimos, sigamos en cómo nos hicimos amigos, amor.

-Ah, pues nos comentábamos mutuamente, pero a ti no te gustaba que te enmendara la plana, bebé.

-A ti tampoco.

-Ok, pero me gustó cómo escribías, lo que escribías, tus temas, que casi todos eran de mi interés, cosa que no me había pasado con nadie antes y lo mejor es que tú los escribías.

-Igual me pasó contigo, nadie abarcaba tantos de mis temas y generalmente, coincidíamos en un 95% ¡increíble!.

-Por eso te pedí amistad y de inmediato me agregaste.

-¡Pero cómo no!, si te admiraba, me sentí halagada de que Danshaggy me agregara y tu saludo me conquistó totalmente: “Apenas puedo creer que estoy platicando con la famosa Silvia Eugenia Ruiz Bachiller”.

-Te admiraba como mujer inteligente, luego te empecé a admirar como bello ser humano y cuando después de rogarte mucho (cosa que no acostumbraba) me mandaste una foto, te admiré como mujer hermosa.

-Gracias, amor, yo te admiraba mucho como erudito, pensaba que al menos tenías un doctorado, con la ventaja de ser heterodoxo y cuando me mandaste tu foto, me gustó y me encantaba hablar contigo. En cuanto a la foto, no acostumbraba enviar fotos, fuiste la excepción. pero nos estamos adelantando, ¿no?

-Sí, un poco.

-Recuerdo que al principio me saludabas dos veces a la semana, luego cada tercer día.

-Eso fue a la tercera semana, no quería acosarte, pero sentía un gran placer de platicar contigo en privado, aparte de lo que nos comentábamos en nuestros respectivos posts. Además, tu respuesta me gustaba, había personas que no me contestaban o lo hacían 10 días después, tú, no, tú respondías de inmediato, eso me halagaba, sobre todo, siendo tú, sabía de tus fans y pretendientes (ahora veo que eran más de los que suponía).

-A mí me encantaba que me saludaras, también sentía placer en hablar contigo: ¡un ser pensante! No hay muchos (en Facebook), aunque los pretendientes que aceptaba era porque algo tenían en común conmigo, sólo en algunos temas definidos, cada quien diferentes, tú, tú englobabas casi todos, además era tan fácil tener una conversación contigo que no quería que se terminara, pero algunas veces me decías que te tenías que ir, luego supe que trabajabas en el turno de noche y me preguntaba ¿a dónde irá? Porque no me decías nada.

-Teníamos tanto de qué hablar, que al principio no daba tiempo para lo personal, luego cambió, para el segundo mes ya te saludaba a diario, no me imaginaba mi noche sin hablar contigo.

-Ni yo sin hablar contigo.

-Entonces empecé a platicarte de mí, antes de preguntarte de ti.

-Sí, me extrañó que un día me dijeras que te preguntara lo que quisiera sobre tu vida, cuando ya me habías hablado de tus esposas, de que habías sido mujeriego (yo pensé que eso no era en pasado), que habías estado en el ejército del otro lado y algunas otras cosas personales y me pedías que te preguntara lo que quisiera, cuando yo todavía te tenía como amigo, un amigo muy interesante, pero al saber que eras o habías sido mujeriego, todos tus hijos, tus ex, automáticamente sólo podías ser amigo y al amigo no lo juzgaba, así habías sido, así eras, estaba bien, como pareja te huiría (cómo cambian las cosas ¿verdad?).

-Sí, bebé, no quería aceptarlo en ese entonces, pero me interesabas mucho más de lo que me convenía, yo no pensaba volver a tener pareja ya nunca, quizá alguien fugaz, pero en esos momentos, ni eso, estaba muy dolido, pero tú me empezaste a interesar más de lo debido, entonces quise presentarte mi mejor yo (con los temas de nuestro mutuo interés, demostrándote que los conocía y bien) y mi peor sombra, todo lo malo, lo oscuro, lo que podría hacer que huyeras, pero pasaste la prueba, no huiste.

-Porque te consideraba mi amigo muy querido y muy cercano, pero nada más, todo eso que me decías (tus sombras) no me gustaba.

-Pero no huiste.

-Quizá porque oteaba el peligro y me gusta, porque te veía como hombre inaccesible y así es como me enamoro, pero nunca pensé que te llegaría a amar tanto.

-Te juro que yo, menos. También veía el peligro, pero seguía avanzando. También te pregunté tu música favorita, te decía que me pidieras lo que quisieras…

-Sí, cuando me dijiste, sin especificar: “pídeme lo que quieras” sonó una alarma, algo había de interés más allá de la amistad, luego te zafaste diciendo “ de música”…

-El subconsciente, quizás, pero quería saber la música que te gustaba para hacerme una idea de tu personalidad, de tu persona y aparte, para poder conquistarte con música, pero eso era inconsciente, yo me daba muchos pretextos a mí mismo para hacer eso contigo.

-¿Lo hacías así con otras mujeres?

-No… no se esa manera, tú fuiste única desde el principio.

-Tú también.

-Y tenías otros 4 pretendientes en línea, en fila, quiero decir.

-Sí, pero tú siempre fuiste diferente, te daba un trato especial, tú tenías preferencia y sé que no te puedo mentir.

-Sí… he visto algunas cosas al respecto, pero mejor nos brincamos eso, es pasado.

-Sí, amor, mejor. Entonces te decía que notaba un cortejo con lo de la música, me mandabas mixes con mi música favorita, lo que me emocionaba al extremo era que no recuerdo cómo ni por qué, pero empezaste a mandarme, todas las noches, a la 1:30 am en punto, una melodía, de las que me gustan o una romántica de tu gusto, eso me hacía ir a la cama con una sonrisa en los labios.

-Cuando me decías eso, tenía que controlarme para no decirte: “mejor llévame a mi en lugar de una sonrisa”, jejeje.

-Se me hubieran doblado las rodillas y no hubiera sabido qué contestar (ahorita al escribirlo, me siento acalorada, las mejillas ardiendo, supongo que rojas).

-Pero entonces ya no habría marcha atrás, si no me aceptabas, capaz que terminabas la amistad y si me aceptabas… estabas muy lejos, no me gustaban las relaciones por internet, yo traía un gran bagaje, mi situación, mis hijos… no, no podía, no quería hacerte sufrir.

-Pero me cortejabas y a todo lo que dabas, ninguno de mis pretendientes me cortejaba de manera tan romántica, música, me cumplías cualquier deseo, eras un amor, un hombre muy caballeroso… pero no decías nada, los otros sí, unos más pronto que otros, pero tú… ¡nada! Y yo esperándote. Te pregunto, si no te lanzabas ¿para qué me cortejabas tan fuertemente?

-Porque no quería que te me fueras, de hecho pensaba que tenías galán, pero si te preguntaba, iba a enseñar mis cartas y no podía.

-Sí, si tenía galán, con él tenía fantasías sexuales todas las noches, era muy apasionado, escritor también, coincidíamos en lo espiritual, fuimos amigos casi un año antes de empezar a tener relaciones, pero un día, por tercera vez, me puso el cuerno y esa ocasión ya no lo iba a perdonar, dolida como estaba al terminar con él, tú me saludaste y no pude evitar dejarte ver que me sentía mal, preguntaste, te platiqué y ya en eso, te pregunté por qué los hombres cuando una cree que más enamorados están, se alejan o hacen algo para terminar.

-Te respondí que por miedo al compromiso y yo casi caí en lo mismo, pero falta mucho para llegar a eso.

-Y me dijiste que todos los hombres quieren llevar a la cama a todas las mujeres y lo que pasaba era que buscaban con quien acostarse, pero tú buscabas con quien despertar (llevaste toda el agua a tu molino).

-No pude evitarlo, además, estabas libre, y con los otros pretendientes a la caza, tampoco podía dejarte ir.

-¡Hombres!

-Está en nuestra naturaleza.

-Lo sé.

-Bueno, después de eso, te pedía ayuda para no volver con él.

-Y yo te la daba encantado y empecé a mandarte más música romántica y a escribirte pensamientos en mi muro de Facebook.

-No detecté el momento, pero sí empecé a ver esos pensamientos románticos en abril de 2015 y que tus fans se te derretían, me daban celos.

-Ellas se derretían ¿y Tú qué hacías? Un like y ya.

-Pero en privado te comentaba algo más.

-Pero fría, distante. Hasta, veladamente dirigido a ti, te escribí en mi muro que prefería pensar que no me leías a saber que me leías y no te importaba.

-¿Por qué no me lo decías claro y derecho?

-Por todo lo que te dije antes, porque no me gustaban las relaciones virtuales, yo quería tocarte, acariciarte, verte a los ojos, platicar sobre una taza de café… hacerte el amor, pero estabas muy lejos. No sabía que teníamos un karma que pagar y que hiciéramos lo que hiciéramos, nos íbamos a involucrar sentimentalmente, nos íbamos a amar como nunca en esta vida habíamos amado, pero siempre desde lejos.

-Así es, mi vida. Yo estaba reticente, pero se me fueron olvidando todos tus “contras”, me dijiste que eras divorciado, si hubiera sabido que sólo separado, quizás me hubiera podido detener.

-No sueñes, bebé, pasó lo que tenía que pasar, iba a pasar a pesar de ti y de mi o con nuestro beneplácito, como fue ¿o no?

-Sí, amor, bueno, por mi parte fui consciente de que mi enamoramiento estaba mal, pero no podía hacer nada por evitarlo.

-Explícame un poco más porque esos sentimientos y emociones laberínticos femeninos y tuyos en especial, aún aquí me cuesta comprenderlos en su totalidad, sé que tu padre tuvo algo que ver, que en parte te enamoraste de mí por traumas generados por él, pero todo está muy enredado.

-Bueno, es algo muy personal tuyo y mío, pero si insistes:

SÓLO PARA MÍ

(…)

 

Rompiste el momento y ya no insistí, pero ahí vi que irremediablemente te amaba, tuve que aceptar que aún era (soy) una mujer que ama demasiado.

 

-Ok, entendido, y tu padre tuvo que ver con eso.

-Con eso específicamente, no, pero sí siendo un padre ausente, siempre he sentido atracción por hombres inaccesibles, generalmente por la distancia y otras veces, sin saber que se iban a ir; contigo fue totalmente consciente, estabas lejos, me atrajiste, luego te cuento más.

-Y te preguntaba por el susodicho, te decía cómo librarte de él, que te insistía ¡cómo no! ¿Quien en sus cabales puede dejarte ir?

-¿Tú?

-Dije en sus cabales, si yo me enojaba, me salía de mis cabales, por eso es que terminamos unas 5 veces y te dejé ir… por 48 horas máximo.

-Por eso esta vez me dolía tanto tu ausencia.

-Pero otra vez nos estamos adelantando…

Seguimos platicando, tal vez en otro post se los comparta.

Estuvimos cariñosos, se despidió y seguimos por la mañana.

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Imágenes tomadas de internet y Pinterest.

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Silvia Eugenia Ruiz Bachiller, Autora de “TÚ Y YO SIEMPRE”, novela romántica. La historia de amor de Almas gemelas, su karma, reencarnación y regresiones a vidas pasadas.

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